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Política, economía y corrupción

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Política Economía

      La primera lección de economía, y quizás la única, que debería aprender un  político y que debería juramentar su cumplimiento antes de ejercer, sería la que explica como los incentivos perversos que crean las subvenciones, subsidios, y legislaciones ad hoc para grupos de poder llevan ineluctablemente a la corrupción  pública y privada.   


     Pero claro, sus señorías se agarrarán al clientelismo privado y empresarial, a los lobbys, a todo aquello que genere votos, poder, influencia y, cómo no, dinero. Este comportamiento execrable sólo -lo digo bien alto- sólo es posible si no hay democracia.


La corrupción sólo aparece cuando no hay democracia. Esto es: Cuando no hay elecciones a distritos uninominales de diputados para el colegio legislativo y elecciones presidenciales al poder ejecutivo a segunda vuelta, cuando no hay mandato imperativo del diputado, revocable por sus electores, cuando hay consensos porque conculcan la voluntad del elector, cuando no hay separación de poderes; entonces no hay poder representativo de la sociedad, es decir, no hay democracia formal. 



  Añadamos, porque esto es nuevo, cuando la dictadura democrática decide lo que es o no políticamente correcto. Hay en el túrbido ambiente de inicios de siglo un cedazo que tamiza el pensamiento libre, una obligación de hablar bien de esto y mal de aquello, un ministerio de la verdad


Ítem más, algo que ha vuelto, el absurdo teorema de que lo que decida la mayoría es lo mejor o este otro, que tan novedosísimo él nació con el siglo, que la minoría debe imponer su visión a los demás para ser respetada (discriminación positiva); no puedo contenerme en afirmar que ambas aberraciones son totalitarias.



Y queda lo peor, las novedades más peligrosas de todas las que han engendrado las clases dominantes de hoy, verbigracia políticos, la democracia de la opinión pública un constructo pseudocientífico que yo llamo la estadística parlamentarizada y, por último -y por ahora porque se me acabó el tiempo por hoy- la imposición democrática de los expertos, la opinión sesgada del subvencionado, de aquellos que medran a costa del presupuesto público -el incentivo más perverso de todos- algo así como el nuevo oráculo de Delfos.




    Y quién es hoy el poder fáctico que ha sobrevivido a todos los poderes que hubo en la humanidad: el Estado. Incluyámos - no, no se me escapen por los márgenes- todas las estructuras intranacionales y supranacionales que - válgame Dios son infinitud- cuelgan presupuestariamente de los Estados, que son las  que deconstruyen lo hecho y las que implantan los nuevos órdenes morales (son religión, saben, Laicistas, la ley es su moral) mono-ideológicos, homo- biológicos, meta-sociales y pseudo-económicos. 


    El Estado y sus entes son, hoy en día, los garantes de la alienación y la servidumbre del hombre moderno. Nadie debería llamarles para arreglar nada ni para garantizar nada.

No sé si habrá más........pues si porque habrá que analizar minuciosamente todo lo mentado en este artículo...y me llevará varias entradas más en mi blogg.




                    By @Vilpetrus



Comentarios

  1. Revelador, inspirado, cierto como que esta España está articulada en base a interes espurios economicos.

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    1. Gracias mi gaditano amigo, desde aquí recomiendo tu blogg

      http://www.esclavodeversos.blogspot.com.es/?m=1

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