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Mamá cumple 80 años


#Panegíricos



Voy a escribirte en letra pequeña porque decir tengo mucho y poco espacio para hacerlo en este manuscrito libro que con nuestros mejores deseos te obsequiamos todos, que muchos somos los que tu saga ha traído.

Qué te puedo decir si la distancia y el quehacer cotidiano, impide nuestro deseado encuentro en un día tan de celebrar como este tu luengo ochenta cumpleaños y me entristece el no poder ver el fulgor de vida de tus ojos, esa lozanía que con maestría pervive al paso de los años y que alienta la de tus hijos y nietos.

Qué te puedo decir si sigo recordando tus amorosos arrullos. Si de tu cariño y de tu bienamada exigencia nos hiciste como ahora somos y, buenamente, intentamos devolverte siquiera una parte de lo mucho que nos diste.

Qué te puedo decir si lo que hicisteis juntos, lo seguís haciendo separados. Que si, por mor de Dios, advino esa dolorosa ausencia del que , sin embargo, sentimos cotidianamente su presencia y así, contigo y sin él, vuestra obra prosigue ufana y prodigiosa camino de una larga historia sin fin y, sin retorno, por que lo sembrado cambió la horma.

Qué te puedo de ir si los años no consiguen ajar tu espíritu ni menoscabar tu infinita variedad; es que sólo han logrado atemperarte sin cambiar un ápice de tu primigenio ser, de tu simpar altura moral y vital.

Qué te puedo decir de como tu eres sin temor a equivocarme, que ni me pase ni corto me quede, y que suene bien alto, como un piropo: ¡Eres el alma de la criolla! Esa mujer que ostenta el grado más excelso  de entre todos los tipos de mujer que ha conocido la humanidad; y que bien perfiló Ortega y Gasset, el favorito de papá.




Esforzada y apasionada. Poseedora de una suave y dulce vehemencia vital y es que “existes con sobra de existir” (Ortega). Qué te puedo decir si esa espontaneidad tuya en el vivir rezuma autenticidad. Si con gracia y originalidad obraste y aún obras sobre la vida para crear una hermosa existencia que suavemente  posas sobre ti y sobre todos tus seres más queridos.

Qué te puedo decir si, con todo lo ya dicho, hay más si cabe por que forjaste y forjas un saber vivir desbordante mas meditado, original, una cotidianeidad voluptuosa y arrolladora; si reprimiendo lo inferior siempre dabas paso franco a lo valioso, a lo excelso. Y todo ello con molicie, con una amorosa elasticidad que acogía e impulsaba a todos tus allegados.

Qué te puedo decir si nada hay más pleno y hermoso que vivir en tus altas tierras; en el grácil y robusto palacio de tus sueños.

Qué te puedo decir si yo creo que papá sabía todo esto y contigo quiso caminar envuelto en tu exuberante lujo vital. Ese lujo que sólo puede crear una: ¡Emperatriz de la vida!

Así que, llegados a este punto, ya sé lo que te quería decir y que rubricado queda con lo dicho, con mi más querido deseo:  Que te quiero y que a Dios rezo para que nos regale con tu presencia por mucho tiempo.

Con todo mi amor, que poco es ante el tuyo, tu hijo:

Pedro Antonio

En mi dacha a 21 de junio de 2013




By @Vilpetrus


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