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La nueva raza paleta musculada



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La nueva raza paleta musculada

Los verán Udes., ahora que el tiempo propende a llevar ropa liviana, por las playas y los centros comerciales, por los paseos marítimos y las ramblas. Con esas horteras camisetas de tirantes o sin mangas y escuetos pantalones ceñidores de nalgas y paquetes, mostrando su bien ganada planta, recorriendo los lineales empujando el carrito de la compra con sus brazos pelotudos y sus tersas piernas depiladas, exhibiéndose ante el personal con una sonrisa ladeada, con la mirada orgullosa del narciso de alma escasa y vana.

Pasado el largo y trabajado invierno en las sudorosas cuadras, llegó la hora de mostrar su tableta moldeada cual colchoneta inchable de lomas infladas, con deltoides rellenitos de fibra como las grandes empanadillas que mi madre cocinaba y sus pectorales de teta alzada, esternocleidomastoideos y trapecios como tirantes de muralla, unos serratos cual costillares de buey recien hechos a la brasa, marcados biceps que semblan muslos del pavo del día de Acción de Gracias porque el de Navidad no daba la talla, abductores como arbotantes sujetando las dos gárgolas, isquiotibiales tal cual contrafuertes de hechura gótica, cuádriceps como desbocados equinos de cuádriga romana, prominentes glúteos semejan impresionantes bóvedas de dos basílicas emparejadas y los gemelos tal cual los de Hércules de cuando los establos áugeos limpiaba, Con la cara turgente, la frente despejada, con la mirada alegre y orgullosa pero en la cabeza, nada. Nada de nada.


No les pregunten de geografía, ni quién fue tal personaje histórico o ese afamado científico, o quién escribió la Divina Comedia o el Perro del Hortelano. Son tan vacuos, anodinos y vagos que ni siquiere usarán el móvil – la nueva enciclopedia ilustrada- para averiguar esa pregunta ignorada. Lo usarán, eso sí, para güasapear, enseñarte la última gracia del chat o tuitear sus tontadas. De lo que pasa hoy sólo saben lo que las teles les cuentan sin molestarse contrastar si la noticia es falsa, saben más de las fakes news que les muestran sus followers y sus redes socializadas  y, por supuesto, de la última de Belén Esteban, del conde Lequio o de su político de camada. Lo que menos tienen es tiempo pues entre trabajar y ensanchar su narcisona fachada se les va ya más de trescuartos de jornada. ¿Cómo van a comprobar nada?


No sólo les sostiene, en su encomiable esfuerzo cotidiano de agrandarse y moldearse, ese complaciente vicio de agradarse y mostrarse sino que son vicioadictos de las hormonas naturales conque el cuerpo les obsequia a raudales cuando al ejercicio le dan caña. Autochutes de serotonina que a la bestia calman, del hedónico placer de la dopamina que a repetir gestas engancha y de la eufórica endorfina bruñidora de esa sonrisa insaciada; todas ellas fuentes de una felicidad falsa.


Me consta que el día que no van a la cuadra tienen mono del de verdad, el del drogadicto sin su dosis diaria. La droga moderna es la autodroga del deporteadicto. No deberían tardar los médicos y psiquatras en escribir sobre esta adicción, si bien dudan porque se han pasado años contando las virtudes del ejercicio físico y, claro, no van a desdecirse fácilmente de las bondades del mismo. Es duro reconocer que cualquier exceso de algo bueno termina en vicio.


Acabo con esta postdata para deportistas sanos: Conste que no tengo nada en contra del sano deporte bien llevado sin dependencias viciosas, ni pantomimosas algaradas de narcisos por las calles, los comercios y las playas. El sujeto que describo es un estereotipo que no tiene porqué ser el suyo.


                                                 



By @Vilpetrus

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